Pedro Figari

Pedro Figari (1861 – 1938)

Nace en Montevideo, Uruguay en 1861. En 1886 se doctora en Abogacía y es designado Defensor de Pobres. Tuvo una importante y fructífera vida pública. Fue periodista y codirector de un periódico. Impulsor de la creación de la Escuela de Bellas Artes. Diputado. Miembro del Consejo de Estado. Presidente del Ateneo de Montevideo. Director de la Escuela Nacional de Artes y Oficios. Miembro honorario de la Sociedad de Artistas Uruguayos y Asesor Letrado de la Sociedad de Arquitectos del Uruguay. Además escribió reconocidos ensayos filosóficos, críticas artísticas y poesía. Desde fines de siglo lo  visitaban artistas, entre ellos Carlos Federico Sáez, Pedro Blanes Viale, José Cuneo y más tarde Rafael Barradas. En 1913 realiza su segundo viaje a Europa, donde se relaciona en París con los grupos intelectuales interesados en la producción cultural latinoamericana. Entre 1917 y 1918 inicia la serie que él mismo denomina Piedras expresivas, procurando un abordaje romántico de la realidad afín al simbolismo y al expresionismo, creando un imaginario mundo primitivo distante de las mitologías tradicionales. En 1921 se radica en Buenos Aires con su hijo Juan Carlos, dedicándose plenamente a la pintura y recibiendo del medio una crítica elogiosa. Lo apoyan sus amigos Jorge Luis Borges y Ricardo Güiraldes. En 1923 expone en la Galería Drouet de París, con un prólogo de Jules Supervielle. Esta muestra tiene una gran acogida por parte de los medios y Figari atrapa la atención de algunos de los escritores y artistas latinoamericanos que residen en París. En 1924 es miembro fundador de la Sociedad Amigos del Arte de Buenos Aires. Participa del Movimiento Martín Fierro. Juana de Ibarbourou escribe en La Democracia: “¿Y este estupendo modo de apresar un pedazo de naturaleza nativa y traérnoslo así, con sol, aire, con ‘olor’ a campo, con alma, en un trozo de lienzo que él, a fuerza de genio, hace vivo y casi (nos lo parece a ratos), palpitante?”. En 1925 se instala en París donde permanecerá nueve años, aquí obtiene la consagración como artista plástico. Desde allí proyecta y organiza exposiciones en Europa y América. Su taller parisino era regularmente visitado por importantes artistas como Jean Cassou, Max Jacob, Pierre Bonnard, Edouard Vuillard, Albert Marquet, Paul Valery, Fernand Leger, James Joyce y Pablo Picasso, quien le comenta: “No se imagina la repercusión que ha tenido su pintura en los círculos intelectuales y artísticos”. En 1927 muere su hijo  Juan Carlos, lo que  influirá  en su obra, creando la serie de entierros. En 1929 participa del Nuevo Salón, una de las exposiciones más importantes de arte moderno en Argentina, que recorre varias ciudades del interior. En 1930 se publica en Montevideo “Figari”, Ediciones cuadernos del centenario, con textos, entre otros, de André Lhote, Georges Pillement, André Salmon, Jules Supervielle y Paul Fierens. También expone en la Galería Zak junto a Torres García, Rodrigo Monteiro, Orozco y Diego Rivera. Regresa al Uruguay en 1933 y es nombrado Asesor Artístico del Ministerio de Instrucción Pública. Pedro Figari es un pintor de manchas y no de líneas. Pinta el pasado sin documentarse, lo hace de memoria; con una memoria afectiva. Puebla sus espacios inconmensurables con gauchos, negros y criollos como metáforas de un presunto ser nacional. Muere en Montevideo, el 24 de julio de 1938.

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