José Gurvich

José Gurvich  (1927-1974)

Nace en 1927 en el distrito de Tratai, Lituania, un país que atravesaba una fuerte crisis económica, social y política. En 1932 su familia decide emigrar al Uruguay en busca de un mundo más próspero y con menos persecuciones religiosas. Ya en la escuela primaria, Gurvich mostraba su temprana vocación por el dibujo. Dibujaba en sus cuadernos, en los de su hermana y en los de amigos. Terminada la escuela, movido por las necesidades de su familia, comienza a trabajar como obrero en una fábrica. En su modestísima casa hace esculturas y relieves en yeso. Su asimilación a este nuevo mundo con el que se encontraba se dio de forma rápida y total, al punto de que comenzó a amar a su país de adopción como al propio. Se enamora de él, se enorgullece de la rutina y la disciplina que adquiere en la fábrica, trasladando luego estos aprendizajes a su producción artística, algo que él transmite con claridad a partir de su –sensible- frase ´soy un obrero del arte’. En 1942 comienza a estudiar pintura con José Cuneo en la Escuela Nacional de Bellas Artes. En 1943 estudia violín con el profesor Julber y  conoce allí  a Horacio Torres quien también toma clases de violín. Su profesor le consigue una entrevista con el mismo Joaquín Torres García, a quien conoce a sus 17 años de edad. Este encuentro encaminará su vocación. Su adolescencia está marcada por la rutina y el horario de trabajo en la fábrica, que mantiene por varios años, a pesar de continuar con sus estudios de violín, de pintar y de asistir y disfrutar de las interminables discusiones en el Café Sorocabana. En 1945 el Maestro Torres lo invita a incorporarse al Taller, y desde ese entonces hasta el cierre  oficial del Taller Torres García, Gurvich participa de todas sus actividades; publicaciones, exposiciones, murales, enseñanza, etc. Durante los años siguientes trabaja duramente. Atento a todas las manifestaciones del Arte, se vincula al mundo del Teatro y del Cine y realiza numerosas escenografías e ilustraciones. Con el grupo “Artes y Letras” viaja a Europa y estudia en diversos museos. Se vincula con artistas latinoamericanos y en Madrid conoce al crítico Moreno Galván con quién se unirá en  una profunda amistad. Estos años están marcados, entre otras cosas, por nuevos descubrimientos en el terreno del arte así como por una intensa actividad artística, participando en numerosas exposiciones y proyectos. En 1955 es invitado por el Kibutz Ramot Menasche (donde reside su hermana), en el que se instala e incorpora a su vida cotidiana. Allí va a revitalizar el mundo de las tradiciones religiosas de sus ancestros (con el que su madre lo había mantenido en contacto), algo que lo impresiona y lo sumerge como protagonista del afán constructor del nacimiento del nuevo Estado   Judío. Si bien su trabajo en el Kibutz era el de pastor, continúa pintando con pasión a la gente y realidad que lo rodea. En 1956 realiza una exposición en la Galeria Katz de Tel Aviv. Regresa a Europa y en España comienza a estudiar a los maestros españoles Goya y Velázquez. El contacto co n el Bosco y Brueghel lo deslumbrarán y ayudarán a profundizar sus marcadas inclinaciones. Ese mismo año regresa a Montevideo y continúa en el Taller Torres dando clases de pintura. Expone en Chile, Nueva York, Tel-Aviv, Washington. Profundiza su trabajo de escultura en terracota. En 1958 realiza una exposición individual del Taller en la Galería Arte Bella de Montevideo. En 1960 se casa con Julia Añorga ‘Totó’. Participa en numerosas exposiciones del Taller Torres García: en la Comisión Nacional de Bellas Artes de Montevideo, en Punta del Este y Nueva York. En Santiago de Chile participa en la muestra ´Arte y Espacio´. En 1962 realiza varios murales. Se realizan numerosas muestras colectivas del Taller e individuales en Uruguay, Israel y Washington. En 1969, regresa a Israel, al Kibutz, por su madre enferma; un año más tarde muere su padre. Estos hechos impactan fuertemente en su pintura. Expone en el Museo del Neguev en Beer, Scheva y viaja a Grecia, donde toma contacto con la arquitectura, escultura y la cerámica clásica. Se traslada a Nueva York y reencuentra con Horacio Torres, Gonzalo Fonseca, Julio Alpuy, integrantes del Taller Torres García, con quienes participa en exposiciones junto a otros artistas latinoamericanos. En 1973 se realiza una muestra retrospectiva en el Museo Judío de Nueva York. Fallece en Nueva York, el 24 de junio de 1974, mientras pintaba una fiesta judía Zuccoth, la Cosecha. Totó Gurvich recuerda, “En los últimos meses de su vida estaba preocupado. Una profunda inquietud lo atormentaba: el presentimiento de su fin por su obra. Me repetía una y otra vez: ´Bien, lo principal está hecho´. ¿Qué es lo que está hecho? ¡La obra!’ Es a los  otros que toca recrearla. Le temía a la muerte y su afán era dejar su impresión digital suficientemente fuerte como para vencer a la muerte, al olvido, a la nada. Una obra que testimoniará de su amor a  la vida, a la familia, a la amistad, a su fin supremo: el arte”.

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